lunes, 23 de marzo de 2015

Réquiem por el piropo



Diariamente el ser humano le da sepultura a decenas de tradiciones. El piropo, por ejemplo, está entre las costumbres que más puñaladas traperas reciben. Lo que surgió como elogio, hoy deviene insulto, grosería, chabacanería.

El arte de piropear se ha transformado y hay quienes dicen que la metamorfosis se debe a los cambios sociales que ocurren en la vida del cubano.

“Los románticos están fuera de moda”, aseguran algunos. “Las mujeres son prácticas”, afirman otros. Sin embargo, amén de cualquier causa, resalta una evidencia: las lisonjas que enamoraron a nuestras abuelas ya anunciaron un viaje sin retorno al más allá.

Mientras tanto, el piropo solo aparece esporádicamente en boca de pocos apasionados, al tiempo que su sustituto, el insulto, invade calles y agrede los delicados oídos femeninos.

No es problema de instrucción, nivel cultural, categoría profesional, raza o edad, pues el virus está diseminado por todos los estratos de la sociedad.

Tres muestras extraídas al azar, entre muchas, le agregan más sustancia a este comentario.

Recientemente alguien que padece de “trauma informático” pronunció la siguiente frase ante una joven: “Señorita, sus redondos ojos me recuerdan a un DVD  y su forma de caminar parece realidad virtual”.  Ese mismo día, otra persona espetó: “¡Mami, qué rica tú estás!”.

Pero cualquier récord de vulgaridad, trivialidad, inelegancia, ordinariez y prosaísmo, quedó hecho añicos después de ser testigo presencial de la escena que al instante describo.

Reparto La Conchita, cinco de la tarde. Una mujer aguarda en la parada de ómnibus, cuando un ciclista exclama: “¡Qué clase de yegua!”.

A la muchacha se le tiñó de rubor el semblante, aunque, por suerte, había una potranca cerca y la duda de hacia quién iban dirigidas aquellas palabras, le permitió rebasar la vergüenza.

La gran mayoría de los hombres coincidimos en que la belleza de las damas es creación excepcional, entonces no acabo de entender por qué las bombardeamos con vocablos obscenos, frases atrevidas y descaradas, cuando el idioma español está saturado de adjetivos nobles y agradables.

El piropo será sepultado y me deshago tras la razón que justifique ese crimen, mas no la encuentro.

Es cierto que hoy abundan mujeres semidesnudas, provocativas e insinuadoras, como dijo hace poco uno de los matarifes de la alabanza, no obstante, creo que nada ampara el actuar primitivo de lanzarle piedras a quienes merecen flores.


jueves, 5 de marzo de 2015

¡ Chávez, gracias por existir!



Todos sabíamos que Chávez padecía de una enfermedad poco amable cuyo final suele ser triste, aún así su infinita fe mantuvo despierta la esperanza de que remontaría la muerte. Sin embargo, hoy, dos años después, todavía la realidad muestra a una Venezuela enlutada y a un mundo que acompaña el dolor por el líder que se fue.

Recuerdo que la noticia llegó con el sabor más amargo que pudiera imaginarse, porque ni aún lo esperado del suceso mató la  fé en quienes rogábamos por su salud.

Y sí, lo reconozco, fuimos y somos ignorantes a conciencia cuando nos resistimos ante la realidad, cuando todavía lo vemos convertido en niño, en pueblo, en América; cuando su imagen ondea en banderas multicolores y cuando su espíritu de luchador incansable desnuda la mentira que se empeña en destruir la Venezuela actual y viste de confianza a quienes no se dejan confundir.

Me da por pensar que el mismísimo Dios sintió envidia de él o, mejor, que este lo apreció tan útil a la humanidad que no resistió la necesidad de tenerlo a su lado derecho en la corte celestial. Sí, no tengo la menor duda de que esta fue la razón de su partida aquel cinco de marzo de 2013.

Desde entonces la muerte de Chávez solo sirvió para inmortalizarlo; para esparcir por el mundo ese espíritu de justiciero incansable que le permitió transformar para bien la tierra de Bolívar y le devolvió los sueños a millones de personas.

De ello dan crédito quienes hoy pueden ver y leer gracias a los programas sociales gestados por él o las familias que hasta ayer se hundían en la extrema pobreza por la falta de empleo, la precaria situación de la salud pública y la carencia de recursos para garantizar una alimentación básica.

En Venezuela se recuperaron los recursos naturales y energéticos, y se frenó la fuga de capitales. De allí nacieron ideas tan brillantes como el ALBA, que permitió un intercambió equilibrado entre los países de la región.

La unidad y el patriotismo también fueron muros que levantó la Revolución Bolivariana y que tienen que permanecer erguidos no solo por una cuestión de principios, sino de lógica elemental para evitar el regreso al pasado.

Soy de los que piensan que llorar en una fecha como esta puede ser una necesidad del espíritu para canalizar el dolor dejado por su ausencia física; sin embargo, la realidad invita a dar gracias por haber tenido entre nosotros a un hombre de su estatura moral y de un valor inigualable.

domingo, 8 de febrero de 2015

Nuestros tiempos



Corren tiempos difíciles, ¿quién no lo sabe? Tiempos que a veces convierten a la vida en algo demasiado tormentoso. Sin embargo, con virtudes y defectos estos son los días que nos tocaron vivir y que, una vez vividos, no darán vuelta atrás.

Entonces, vale pensar, sin caer en utopías baratas, en cómo y dónde hallar las motivaciones suficientes que nos hagan felices y nos impidan darle la espalda o mirar con indiferencia cuanto sucede a nuestro alrededor.

Puede parecer difícil, pero no lo es si sabe buscar dentro de usted mismo y aprende a enfocar esas potencialidades que permanecen dormidas.

Luego verá que la principal motivación existe expresada a través de la familia, los amigos, los proyectos, el compromiso social adquirido desde el propio nacimiento..., o de un hecho todavía más sublime: estar vivo.

Y tras ese elemental descubrimiento sentirá crecer su ego, su autoestima. Verá cómo se inflaman sus razones para despertar con una sonrisa y partir dispuesto a enfrentar los deberes, a tratar de enderezarle las torceduras a la vida.

Aprenderá que es mejor caminar que sentarse, luchar que doblegarse, criticar que conformarse con lo injusto, buscarse problemas que ser indiferente. Aprenderá, en definitiva, que “a las estrellas no se sube por caminos llanos”.

Contrario a lo dicho, hoy asoman algunos que viven por vivir, que se empantanan en una abominable rutina y en un desinterés tal, que nada los altera ni los motiva.

Son parsimoniosos seres que pasan sin dejar tan siquiera la borrosa huella denunciante de su travesía, que respiran por pulmones ajenos, que no aman lo que hacen ni lo que son.

Sin dudas se trata de personas dignas de lástima, porque aunque en apariencias son normales, en esencia tienen la capacidad lastrada por su propia incompetencia y por el desamor albergado en sus entrañas, y esta gente no es útil para nada ni para nadie.

Usted intente ser diferente, siga mi consejo y mírese por dentro. No tarde más en descubrir cuántas razones existen para crecer y boxear contra las jugarretas de la vida, contra lo irrazonable y los tragos amargos que esta nos sirve cada día. Deje de esperar porque las motivaciones caigan del cielo y comprenda de una buena vez, que la principal motivación está en uno mismo.

domingo, 11 de enero de 2015

La pobreza del libre comercio



Una receta supuestamente ideal es vendida hace años con bombos y platillos. Se trata del libre comercio entre las naciones, una opción que en la práctica solo demuestra desigualdad de intercambio y agudiza aún más la pobreza.

Y a pesar de que los hambrientos no se pueden alimentar con estadísticas, vale recordar solo una cifra: de seguir las tendencias actuales, muy pronto habrá más de 2 000 millones de pobres en el mundo tratando de sobrevivir. Entonces cabrá preguntarse qué sucedió con todos los programas diseñados para combatir el flagelo.

El problema radica, entre otras cosas, en que mientras los países ricos asuman la pobreza como una ley natural les faltará voluntad política para encarar la dura realidad, al tiempo que las naciones subdesarrolladas seguirán financiando el derroche y la opulencia de las desarrolladas.

A propósito, los especialistas en el tema coinciden en señalar que la mayoría de los estados que adoptaron políticas de libre comercio terminaron con menos participación en el comercio mundial de la que tenían antes de instrumentar esas prácticas. Hecho contradictorio a juzgar por lo que proclaman sus defensores.

¿Pero quiénes figuran en la lista de los paladines del libre comercio?

El Banco Mundial encabeza la relación y a él le siguen el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, precisamente las mismas instituciones que debían promover políticas comerciales adecuadas acorde con los postulados que les dieron origen.

Sin embargo, ellas obran a favor de la minoría pudiente y, en consecuencia, les imponen el libre comercio a los países pobres como condicionantes para brindarles ayuda financiera y van más allá, pues también los amenazan con perder su visto bueno si se niegan a adoptarlas. Así arrastran hacia el patíbulo a economías enteras y las obligan a librar una pelea desigual e injusta.

En el caso del continente americano los titulares de esas instituciones aseguran que tal postura trae y promueve las inversiones en toda la región, al tiempo que contribuye a combatir el hambre y permite la aceleración del desarrollo al facilitar el acceso al mercado estadounidense, que es la mayor plaza del orbe.

No obstante, hasta el momento la realidad ha sacado a la palestra algo bien distinto, que puede explicarse como incremento de las diferencias en la región y mayor enriquecimiento de los grandes capitales internacionales, junto al fortalecimiento de la posición de los EE.UU. en el mundo.

En la pasada década la pobreza extrema creció en 28 millones de personas, hecho que subrayó el fracaso de un comercio que no tiene nada de libre y de cuantos proyectos se han encubado con el respaldo de los países poderosos que son, en definitiva, los que dominan el planeta y, a la vez, lo mantienen a la deriva.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Cuba–EE.UU.: Se oponen los vividores



La reacción popular que aún se percibe en Cuba ante el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Isla y los Estados Unidos es, sin dudas, la muestra más fehaciente de que ambos gobiernos están haciendo lo correcto al decidir emprender un rumbo de entendimiento y respeto mutuos.

La mayoría a nivel mundial también recibió con beneplácito el hecho que abre una puerta de esperanza para el mejoramiento en todas las esferas y a un intercambio que no solo favorecerá a las dos naciones, sino que también involucrará para bien a terceros países.

Y como era de esperar el pequeño clan anticubano radicado en Miami está aullando y apelando a calificativos “antipresidenciales” algo subidos de tono donde han llegado a catalogar el hecho hasta de “traición política”.  Pero esto, a mi modesto parecer, también es una expresión elocuente de que se está obrando correctamente, y me explico.

¿De qué vivirá ese grupo de politiqueros millonarios cuando comiencen a materializarse las ideas planteadas por ambos dignatarios? Recordemos que ellos se alimentan de rapiña y crecen en la misma podredumbre y mentira que se inventan. Entonces tiene que dolerles que le quiten el oxígeno.

Lo que nunca comprenderé es cómo esta mafia de la extrema derecha miamense puede autodenominarse defensora de los derechos humanos y de las libertades cívicas en Cuba, cuando arremeten contra medidas realmente restauradoras de la fe y pedidas a gritos por la comunidad internacional; o cuando amenazan con utilizar todos los recursos para impedir que la familia cubana –que aunque nos duela es también la familia de estos desnaturalizados– sufra las carencias resultantes del bloqueo y de un esfuerzo cincuentenario dirigido a asfixiarle los sueños.

¿Realmente sabrán tan siquiera dónde queda Cuba? ¿Conocerán los beneficios del inicio de las relaciones diplomáticas entre nuestros gobiernos? ¿Tendrán una idea de cuánto le reportará a la paz y a la integración en la región?

Le seré franco, yo creo que sí lo saben, lo que ocurre es que para el parásito es mejor que exista el excremento. ¡Allá ellos!