CUBA vs. BLOQUEO
Noviembre, victoria de la razón
Por Mikely Arencibia Pantoja
Noviembre marcará, estoy seguro, otra victoria para la razón, cuando en el salón plenario de la Organización de Naciones Unidas se efectúe la votación del informe sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.
Y aunque la abrumadora condena no acabará con la ilegal práctica nacida hace medio siglo, los cubanos estaremos felices por saber que la comunidad internacional vuelve a erguirse en nombre de la hermandad entre las naciones y el derecho al intercambio justo y mutuamente provechoso en todos los órdenes.
Se tratará, sin dudas, de otra contundente denuncia pública avalada por el voto mayoritario. Será el reconocimiento global a la libre determinación de Cuba y un reclamo en nombre del respeto que se merece el Derecho Internacional.
Históricamente los Estados Unidos han hecho caso omiso a los resultados de estas votaciones; aún así, asciende a 186 el número de naciones que piden el fin de esa política, cuyas consecuencias negativas afectan a cubanos y norteamericanos, y se entromete y perjudica a terceros países.
En el caso de Cuba las pérdidas son multimillonarias, sin incluir los más de 54 mil millones de dólares que se le achacan a los daños directos ocasionados por los sabotajes y acciones terroristas contra la Mayor de las Antillas. Asimismo, también deja fuera los perjuicios psicológicos y espirituales causados al pueblo, imposibles de cuantificar.
En tanto, los ciudadanos norteamericanos ven frustrada en parte la libertad de expresión y movimiento cuando de la Mayor de las Antillas se trata. A ellos se les prohíbe viajar a Cuba y, de hacerlo, son severamente multados. A lo dicho deben sumársele los obstáculos puestos al intercambio académico, científico, cultural y deportivo entre ambos pueblos.
Y sobre los terceros países qué decir. Basta leer los contenidos de las leyes Torricelli (1992) y Helms–Burton (1996), dirigidas a impedir el comercio de la Isla con el resto del mundo y a frenar el proceso de inversión extranjera en forma de capitales, tecnología y mercados.
Lo dicho, aunque solo es un breve acercamiento a la problemática, ilustra grosso modo el por qué este martes volverá a ondear la bandera de la razón en las Naciones Unidas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario