lunes, 25 de mayo de 2015

No siempre fue el Che



Nadie podía imaginar que aquel nuevo mote de Che dado a Ernesto Guevara de la Serna por su compañero de lucha Antonio (Ñico) López en 1954, en Guatemala, marcaría para siempre a este indetenible hombre, inmortal ante la traición, las balas y el tiempo. 

“Mira, Che, si algo pasa en Cuba, lo hará Fidel Castro”, así le dijo Antonio por primera vez y fue suficiente.

Según los indios guaraníes, de quienes los argentinos tomaron esa palabra, Che significa mío. Pero este no fue el primero ni el último seudónimo utilizado por el Guerrillero Heroico, a quien se le conocen más de diez.

A los seis meses de nacido sus padres le llamaron Teté y siempre puso dos T al final de las cartas que le escribió a una tía paterna. Esa firma también la utilizó para evitar que los servicios de inteligencia del enemigo lo detectaran.

Fuser fue otra de las formas utilizadas para llamarlo. Esta surgió de su sentido del humor mientras jugaba con los amiguitos de infancia y estaba perdiendo, entonces decía: “Vamos, dale, que aquí llegó el furibundo Serna”.  Y de la contracción de esas dos últimas palabras nació Fuser.

Otros sobrenombres fueron: El Pelao, por su costumbre de pelarse al “rape”; Chancho, que es sinónimo de puerco, debido a que en su época de estudiante de medicina le gustaba andar con los cadáveres sin usar guantes y no sentía asco alguno. Este seudónimo él lo empleó algunas veces para firmar artículos, haciéndose pasar por un periodista chino, pues ponía Chang-Cho.

En el Congo burló al enemigo tras el alias de Luis Hernández Gálvez y en la misma selva congoleña fue bautizado con el de Tatu

Más tarde, entra a Bolivia con un pasaporte uruguayo a favor de Adolfo Mena González y, en esa nación anotó cosas en su Diario bajo la firma de Ramón, que fue su primer nombre guerrillero.

El segundo se lo puso el capitán San Luis (Eliseo Reyes Rodríguez) al concluir el combate de Taperillas, en abril de 1967. Sucedió que después de esa acción el Che, en su condición de médico, tuvo que sacarles muchas muelas a los pobladores, de donde devino Fernando Sacamuelas.

A pesar de todos los seudónimos empleados por el Guerrillero Heroico el de mayor trascendencia y repercusión fue el Che; sin embargo cuando parecía que sería el último modo de ser llamado, el 14 de junio de 1993 los Callahuayas, sacerdotes de la cultura maya en Bolivia, le otorgaron póstumamente el nombre de Tercer Malco.

Pero, ¿por qué Tercer Malco?

Para los bolivianos, Malco en quechua es Cóndor que, según ellos, es el ave más sagrada. Así, denominaron Primer Malco a Tupac Catar y Segundo Malco a Tupac Amaru; ambos, luchadores contra los invasores españoles.

domingo, 17 de mayo de 2015

Ley de "desajuste cubano"




Desde el propio nacimiento de la Ley de Ajuste Cubano en el año 1966, que privilegia a quienes tocan territorio estadounidense de forma ilegal sin ser apresados por las autoridades en el intento, los habitantes de la Mayor de las Antillas interesados en entrar en el peligroso juego devienen mercancía de mucho valor.

Cada persona debe entregar a los traficantes una suma que ronda los diez mil dólares a cambio de ser trasladada por mar, aire o tierra hasta algún punto de las costas norteamericanas, donde luego de acogerse a la referida disposición reciben beneficios negados, incluso, a aquellos que emigran de forma legal y, sobre todo, al resto de los habitantes del planeta.

La Ley permite obtener de forma inmediata y automática permiso de trabajo, prescindir de la prestación de una declaración jurada de manutención (AFFIDAVIT OF SUPPORT) para recibir su residencia legal, obtener un número de seguridad social, beneficios públicos de alimentación y alojamiento, ajustar su situación migratoria sin necesidad de ir a su país de origen a recibirla –como ocurre con solicitantes de otras nacionalidades–, sin necesitar abogados, ni incurrir en gastos para obtener la residencia permanente.

La obvia contradicción es el resultado del viejo diferendo político basado en el deseo de la Casa Blanca de desestabilizar a la sociedad cubana y, principalmente, distorsionar la imagen del país en el exterior.

Por lo tanto, el continuo contrabando humano que se organiza en los EE.UU. con la colaboración de ciudadanos radicados en naciones como México no solo pone en bandeja de plata jugosas ganancias, sino que también contribuye a ofrecer una panorámica irreal sobre la nación caribeña, donde cualquiera pudiera interpretar los hechos como muestras de desespero social por abandonar la Isla.

Como resultado más visible del tráfico de hombres, mujeres y niños por el Estrecho de la Florida están las cifras de desaparecidos y de otros que son abandonados en cayos de la región haciéndoles creer que llegaron al suelo prometido y que serán recogidos más tarde; sin embargo, luego todos mueren.

También hay suficientes testimonios de horribles travesías, donde los contrabandistas obligan a la gente a lanzarse al mar para aligerar la carga de las lanchas, sin interesarles la suerte que correrán los elegidos.

Cuba, al igual que el resto de los países, tiene el derecho de proteger su integridad y velar por su soberanía nacional. Se trata de un principio inalienable que está dispuesta a defender por preservar la estabilidad de su pueblo, algo que debe quedar claro para los que viven de la mercadería humana.

viernes, 1 de mayo de 2015

Primero de Mayo: la Unidad de siempre



La unidad es el cimiento que sostiene a todo proyecto en la vida sin que importe la esfera en que se desenvuelva el mismo y, por ende, a ella corresponde el éxito.

El pueblo de Cuba es quizás el ejemplo más elocuente de lo dicho. Aquí esa virtud se ha convertido en la razón que aún mantiene viva la obra revolucionaria iniciada en 1959, a pesar de los infinitos traspiés puestos desde entonces.

La Crisis de Octubre, la invasión mercenaria por Playa Girón, el robo masivo de cerebros a principios de la década de los 60, la Operación Peter Pan, el bloqueo y el llamado Período Especial son algunos de los tantos hechos ante los cuales se ha crecido esta nación caribeña gracias, precisamente, a la unidad mantenida en todo momento.

Y lo mejor de todo es que los cubanos no pierden tiempo ni oportunidades para demostrar la certeza de cada palabra escrita en este comentario, donde el ejemplo más reciente pertenece, sin dudas, al proceso eleccionario recién concluido.

Pero este Primero de Mayo, jornada en que el mundo celebró el Día Internacional de los Trabajadores, la clase obrera de este rebelde archipiélago dio otra muestra de respaldo, expresada a través de la participación masiva en el tradicional desfile liderado por la Central de Trabajadores de Cuba y apoyado por el resto de las organizaciones de masas del país.

Este año la convocatoria contempló dos nuevos motivos para festejar: el gesto solidario de los médicos cubanos que fueron a luchar contra el ébola en el continente africano y el regreso a la Patria de los Cinco Héroes.

Durante la jornada las calles de Cuba se convirtieron una vez más en un sinfín multicolor y el aire se saturó de consignas que respaldaron las transformaciones que se llevan a cabo en el país para actualizar nuestro modelo económico y las palabras del presidente Raúl Castro durante la recién finalizada Cumbre de las Américas.

Así, y como todos los años, el pueblo cubano le expresó al mundo el verdadero valor de ese don llamado unidad, que nos caracteriza y acompaña siempre.

lunes, 23 de marzo de 2015

Réquiem por el piropo



Diariamente el ser humano le da sepultura a decenas de tradiciones. El piropo, por ejemplo, está entre las costumbres que más puñaladas traperas reciben. Lo que surgió como elogio, hoy deviene insulto, grosería, chabacanería.

El arte de piropear se ha transformado y hay quienes dicen que la metamorfosis se debe a los cambios sociales que ocurren en la vida del cubano.

“Los románticos están fuera de moda”, aseguran algunos. “Las mujeres son prácticas”, afirman otros. Sin embargo, amén de cualquier causa, resalta una evidencia: las lisonjas que enamoraron a nuestras abuelas ya anunciaron un viaje sin retorno al más allá.

Mientras tanto, el piropo solo aparece esporádicamente en boca de pocos apasionados, al tiempo que su sustituto, el insulto, invade calles y agrede los delicados oídos femeninos.

No es problema de instrucción, nivel cultural, categoría profesional, raza o edad, pues el virus está diseminado por todos los estratos de la sociedad.

Tres muestras extraídas al azar, entre muchas, le agregan más sustancia a este comentario.

Recientemente alguien que padece de “trauma informático” pronunció la siguiente frase ante una joven: “Señorita, sus redondos ojos me recuerdan a un DVD  y su forma de caminar parece realidad virtual”.  Ese mismo día, otra persona espetó: “¡Mami, qué rica tú estás!”.

Pero cualquier récord de vulgaridad, trivialidad, inelegancia, ordinariez y prosaísmo, quedó hecho añicos después de ser testigo presencial de la escena que al instante describo.

Reparto La Conchita, cinco de la tarde. Una mujer aguarda en la parada de ómnibus, cuando un ciclista exclama: “¡Qué clase de yegua!”.

A la muchacha se le tiñó de rubor el semblante, aunque, por suerte, había una potranca cerca y la duda de hacia quién iban dirigidas aquellas palabras, le permitió rebasar la vergüenza.

La gran mayoría de los hombres coincidimos en que la belleza de las damas es creación excepcional, entonces no acabo de entender por qué las bombardeamos con vocablos obscenos, frases atrevidas y descaradas, cuando el idioma español está saturado de adjetivos nobles y agradables.

El piropo será sepultado y me deshago tras la razón que justifique ese crimen, mas no la encuentro.

Es cierto que hoy abundan mujeres semidesnudas, provocativas e insinuadoras, como dijo hace poco uno de los matarifes de la alabanza, no obstante, creo que nada ampara el actuar primitivo de lanzarle piedras a quienes merecen flores.


jueves, 5 de marzo de 2015

¡ Chávez, gracias por existir!



Todos sabíamos que Chávez padecía de una enfermedad poco amable cuyo final suele ser triste, aún así su infinita fe mantuvo despierta la esperanza de que remontaría la muerte. Sin embargo, hoy, dos años después, todavía la realidad muestra a una Venezuela enlutada y a un mundo que acompaña el dolor por el líder que se fue.

Recuerdo que la noticia llegó con el sabor más amargo que pudiera imaginarse, porque ni aún lo esperado del suceso mató la  fé en quienes rogábamos por su salud.

Y sí, lo reconozco, fuimos y somos ignorantes a conciencia cuando nos resistimos ante la realidad, cuando todavía lo vemos convertido en niño, en pueblo, en América; cuando su imagen ondea en banderas multicolores y cuando su espíritu de luchador incansable desnuda la mentira que se empeña en destruir la Venezuela actual y viste de confianza a quienes no se dejan confundir.

Me da por pensar que el mismísimo Dios sintió envidia de él o, mejor, que este lo apreció tan útil a la humanidad que no resistió la necesidad de tenerlo a su lado derecho en la corte celestial. Sí, no tengo la menor duda de que esta fue la razón de su partida aquel cinco de marzo de 2013.

Desde entonces la muerte de Chávez solo sirvió para inmortalizarlo; para esparcir por el mundo ese espíritu de justiciero incansable que le permitió transformar para bien la tierra de Bolívar y le devolvió los sueños a millones de personas.

De ello dan crédito quienes hoy pueden ver y leer gracias a los programas sociales gestados por él o las familias que hasta ayer se hundían en la extrema pobreza por la falta de empleo, la precaria situación de la salud pública y la carencia de recursos para garantizar una alimentación básica.

En Venezuela se recuperaron los recursos naturales y energéticos, y se frenó la fuga de capitales. De allí nacieron ideas tan brillantes como el ALBA, que permitió un intercambió equilibrado entre los países de la región.

La unidad y el patriotismo también fueron muros que levantó la Revolución Bolivariana y que tienen que permanecer erguidos no solo por una cuestión de principios, sino de lógica elemental para evitar el regreso al pasado.

Soy de los que piensan que llorar en una fecha como esta puede ser una necesidad del espíritu para canalizar el dolor dejado por su ausencia física; sin embargo, la realidad invita a dar gracias por haber tenido entre nosotros a un hombre de su estatura moral y de un valor inigualable.