lunes, 10 de diciembre de 2012

Derechos Humanos = Derechos Cubanos

Texto y foto: Mikely Arencibia Pantoja


Esta señora no hizo un alto en el camino para descansar, amén de que su discapacidad se lo pidiera. Ella, apoyada en su bastón, prefirió seguir a cientos de mujeres que hoy marcharon en la Ciudad de Pinar del Río motivadas por la conmemoración del Día de los Derechos Humanos.

Así, rodeada de niñas y jóvenes estudiantes, de trabajadoras de los diferentes sectores de la sociedad, de artistas y amas de casa, respaldó cada palabra de apoyo a las conquistas cubanas en materia de igualdad, justicia, emancipación femenina, educación y solidaridad.

Para ella fue un acto voluntario de agradecimiento a todo el altruismo recibido de manos de la Revolución, aunque su presencia aparentemente pasó inadvertida porque ni tan siquiera se percató de que yo le tomé esta foto.

Y mientras escuchaba las intervenciones de las presentes o la actuación de renombradas actrices como Aurora Martínez, mi mente se transportó hacia otros sitios del planeta donde, quizás, también estuvieran recordando el Día de los Derechos Humanos pero con diferencias sustanciales:

Imaginé entonces a las mujeres del Medio Oriente, la mayoría viudas o con hijos arrancados por misiles; pensé también en aquellas que pagan la desobediencia con la muerte por lapidación. Y no pude olvidarme de las inocentes criaturas que solo saben de drogas, sexo o fusiles, para quienes la muerte les comienza con el propio nacimiento.

Pero yo estaba frente a un hecho totalmente diferente y solo escuché satisfacciones hacia lo alcanzado por las féminas cubanas en cuestiones esenciales como la salud, la incorporación al trabajo, la ubicación en puestos claves de dirección o la ayuda médica internacionalista.

Sin dudas vivo en un país diferente. Donde fechas como las de hoy sirven para recordar los hechos que nos ofrecen orgullo y para hacer una autoexigencia: mantener la unidad de siempre.

Y no piense que soy un chovinista empedernido. Simplemente disfruto la perfección que emana de la risa sin compromiso de los niños cubanos, de la responsabilidad de la juventud o del sano capricho de los ancianos que, aún discapacitados como la señora de la foto, quieren estar presentes.

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