¡Mi preciosa gente!
Texto y foto: Mikely Arencibia Pantoja
Se terminó el 2012, otro año que puso a prueba la capacidad y la inteligencia de los vueltabajeros en la búsqueda de alternativas económicas y sociales que le inyecten al país el desarrollo que necesita en medio de un entorno internacional inestable y hostil.
Pero en vez de inventariar desgracias solo intentaré describir lo que veo por estos días en las calles de Pinar del Río.
Es un colorido ir y venir de personas, que reflejan a su paso sonriente esa idiosincrasia que hace del cubano un ser humano único e indoblegable ante las necesidades.
Se trata del propio temperamento que nos ha servido –y sirve– de escudo contra las carencias y contra todos los entuertos propinados por un escenario cotidiano bastante difícil, pero que ya inicia un despunte vertical.
Me refiero a ese comportamiento manifiesto en la voluntad de ser y crecer, de salir adelante a pesar de los pesares, de sonreírle a la vida y de ver cada mañana el sol, aunque el cielo esté nublado.
Y en semejante hormigueo de fin de año está expresado, además, el optimismo, el buen carácter, la nobleza de un pueblo indómito y su gran sueño de alcanzar un mundo mejor.
Los pinareños van y vienen por las calles de su querida ciudad, conversan, bromean, laboran duro, luchan la vida. Cada cual busca la mejor manera, casi siempre modesta, de que el fin de año no pase inadvertido, de recibir el 2013 en familia, algo sagrado para los cubanos.
Entonces, enhorabuena mi gente, ¡mi preciosa gente!, adorna por estos días las calles de mi ciudad.
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