jueves, 25 de julio de 2013



26 de Julio: tributo, jolgorio y reafirmación


Por Mikely Arencibia Pantoja



El 26 de julio de 1953 fue para los cubanos la fecha catalizadora de todo el movimiento revolucionario que se gestaba en la Isla y sirvió como señal inequívoca de resolución ante los acuciantes problemas que mantenían a este país bajo un manto de subdesarrollo, coloniaje, servidumbre y dependencia de los Estados Unidos.

Ese día fueron asaltados los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, ubicados en Santiago de Cuba y Bayamo –provincia de Granma–, respectivamente, dos de las fortalezas militares más poderosas de la dictadura de Fulgencio Batista, quien fuera el último presidente de la época prerrevolucionaria.

Desde entonces ese día es para los cubanos una fecha de tributo, jolgorio y reafirmación. Una jornada que se incorporó por derecho propio a las tradiciones familiares y políticas de un pueblo que le debe su independencia, en buena medida, a la acción gestada entonces.

La operación la comandó Fidel Castro y en ella participaron cientos de jóvenes, muchos de los cuales cayeron heroicamente en combate y otros tantos resultaron detenidos. Sin embargo, aunque no se logró el cometido final, el hecho devino duro golpe para el gobierno de turno.

Después llegarían momentos trascendentales en las luchas por la independencia de Cuba: el encarcelamiento de los moncadistas, “La Historia me Absolverá”, el destierro de los asaltantes hacia México, el desembarco del Granma en 1957 y, dos años más tarde, el anhelado triunfo de la Revolución.

El 26 de Julio es singular efemérides donde convergen el dolor por las vidas cercenadas y la alegría por lo necesaria que resultó en la maduración de las ideas libertarias.

No es fecha bañada solamente por el discurso político que, si bien le es inherente, este deja espacio para reuniones familiares, actividades socio–culturales y convites que sirven para la remembranza y el esparcimiento.

Sin dudas, es un día jubiloso y como tal será recibido este y todos los años que están por venir, porque nunca faltará un 26 de victorias para festejar y recordar, para impulsar obras sociales y económicas, y para recordarle a los enemigos de Cuba que siempre habrá disposición para reeditar el Asalto si fuera necesario.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario