martes, 11 de junio de 2013



El cáncer de los pobres

Por Mikely Arencibia Pantoja

La mala distribución de las riquezas a nivel mundial ha estado a través de los siglos entre los principales problemas que lastran el desarrollo homogéneo de países y poblaciones.

Al respecto un estudio realizado por expertos de las Naciones Unidas sacó a la luz que más de la mitad de las riquezas del planeta están en manos solo del dos por ciento de los hombres de mayores fortunas del mundo.

Con esto se ratifica el dato de que es en Norteamérica, principalmente en los Estados Unidos, donde radica el porcentaje más alto de millonarios (34 por ciento), mientras que en un claro contraste aparece Latinoamérica con el cuatro por ciento, pese a su tamaño y población.

Este abismo se explica fácilmente en la despiadada colonización y el descomunal saqueo que “adornan” la historia latinoamericana, región que sirvió y aún sirve como abastecedora de bienes que terminan, cual círculo vicioso, en las cuentas de los mismos ricos de siempre.

Así, esa escueta clase privilegiada es la que suele fungir como dueña de las grandes transnacionales y de los consorcios que, asentados en los países en desarrollo donde la mano de obra es barata, son los responsables de las principales fugas de capital y exportaciones forzadas de recursos.

Y, por consiguiente, el resultado es más de lo mismo; es decir, los ricos cada vez son más ricos a costa de los pobres que, obligados por la necesidad, son exprimidos y ven esfumarse de sus naciones las principales fuentes naturales, energéticas, financieras…

No en balde entre las primeras medidas adoptadas por los gobiernos de izquierda que tienen las riendas de países como Ecuador, Bolivia y Venezuela, está la nacionalización de aquellas industrias y empresas de peso capital en la identidad y crecimiento de esas naciones, y que hasta entonces sus ganancias cruzaban las fronteras.

En el caso particular de Venezuela vale recordar que es uno de los de mayores reservas de petróleo del mundo y, sin embargo, antes del surgimiento de la Revolución Bolivariana aparecía entre los territorios más pobres de la Tierra. ¿A dónde iban a parar los dividendos del llamado “oro negro”? Sencillo: a las arcas de ese mismo dos por ciento que cuenta con más de la mitad de la riqueza global.

Lo peor es que la fortuna de estas personas corre idéntica suerte que una bola de nieve lanzada desde una pendiente. Su crecimiento luce indetenible, al menos que las revoluciones sociales continúen su expansión y poco a poco sean cortadas las fuentes que alimentan semejante disparidad.

martes, 28 de mayo de 2013

Frank Fernández: “Aquí nací y aquí moriré”

Por Mikely Arencibia Pantoja


Tras la idea de entrevistar a uno de los cinco mejores pianistas del mundo, apareció la incertidumbre acerca de la posibilidad real de ese encuentro.

Frank Fernández siempre ha dejado bien clara la importancia que le concede a un minuto y eso, unido a los múltiples compromisos que ocupan a un artista de su talla, reforzaba nuestro temor.

Sin embargo, no hicieron falta intermediarios, ni recomendaciones. Solo bastaron dos llamadas telefónicas para concertar la cita en su propia casa, ubicada en Miramar, Ciudad de La Habana, Cuba.

Él nació en Mayarí Arriba y a pesar de los años que lleva alejado de su terruño, no se ha desprendido de la hospitalidad que caracteriza a los natales del oriente cubano y como tal se comportó.

Más que amable fue paciente. Nos permitió revolver recuerdos, husmear en sus hábitos, arrancarle algunas confesiones y dejó que le robáramos dos horas de su preciado tiempo. Muestras suficientes para demostrarnos que posee la principal fortaleza de un humano: la sencillez.

Conversamos sobre muchas cosas, tantas que no alcanzaría toda esta página. Entonces, aceptamos el reto de intentar presentarle al hombre común y corriente que conocimos y obviar algunos temas vinculados principalmente con su formación académica, que han sido recurrentes en otras publicaciones. Ojalá lo hayamos logrado.

LA ENTREVISTA

M: Entre música y realidad existe estrecha relación. En medio del contexto nacional actual, ¿dónde encuentra la inspiración?

FF: Nunca me había hecho esa pregunta. Para mí la inspiración es algo tangible, que proporciona un estado de gracia, que te permite crear cosas con un nivel de comunicación y en momentos de calidad que al no estar inspirado no suceden.
No confío mi trabajo a la inspiración. Yo laboro cotidianamente y siempre he dicho y mantengo, que bienvenida sea la inspiración, pero que me sorprenda trabajando.

M: En una oportunidad Silvio Rodríguez dijo: “Frank Fernández es un excelente concertista del piano”. ¿Cómo se llega a ser excelente?

FF: Esas preguntas que implican un autojuicio de valor son muy difíciles de contestar. Yo no sé si soy un excelente pianista, yo no me ocupo de autovalorarme y sí de superarme, de tratar de mejorar; pero si alguna cosa de excelencia he logrado, para llegar a ella lo que he utilizado es un poco de talento y mucho estudio.

M: Durante una etapa estuvo vinculado a la pedagogía. ¿Qué le aportó?

FF: Muchísimo. Hasta ese momento conocía mis virtudes y defectos, y en la enseñanza pude aprender muchas más virtudes de otras personas y tuve que superar muchos más defectos de los que yo conocía.

M: ¿Cuál es su intérprete favorito?

FF: El último que tocó

M: ¿Cómo define su temperamento?

FF: Soy una persona muy ansiosa, para la cual un minuto es algo muy largo, muy grande, muy valioso. Trato de vivir cada minuto lo más intensamente posible, para mí no hay nada más importante. Creo que le impongo la pasión a todo lo que puedo, a todo lo que me rodea, aunque seguramente no lo logro siempre.

M: ¿Su experiencia más insólita?

FF: La estoy viviendo en estos momentos.

M: ¿La más cotidiana?

FF: Estudiar

M: ¿Ocupación preferida?

FF: Ver cine, vídeo, todo lo que sea filmado.

M: ¿Qué hace horas antes de un concierto?

FF: Tratar de reposar y concentrarme lo más posible, generalmente duermo.

M: ¿Por qué toca el piano?

FF: Es una necesidad del espíritu, al cual nunca le impongo cosas. Yo toco el piano porque tengo necesidad de tocarlo, para vivir. Me dedico a la música de concierto porque es la que más colma mis deseos y me nutro de todos los géneros, porque mi espíritu lo necesita.

M: ¿Cree en la suerte?

FF: Sí y no. En ocasiones creo, como dijo alguien, que la suerte es la justificación de los mediocres, y en esos momentos pienso que la única suerte es trabajar por lo que uno quiere. Pero a veces pienso, con independencia de que casi todo se forja por uno mismo, que algunas cosas llegan o se van sin estar previstas por la voluntad del hombre y en esos momentos creo que la suerte existe.

M: En una ocasión usted expresó que el orgullo de ser cubano tenía un precio. ¿Cuál es el precio de ese orgullo?

FF: Recuerdo que esa frase la dije a raíz de algunas dificultades que surgían en los contratos y en las realizaciones de determinadas giras internacionales, debido a nuestra permanencia en Cuba y a la situación de bloqueo y soledad en que se han empeñado sumir a nuestro país.

Por ejemplo, hay lugares a donde te invitan por el cariño, prestigio y respeto que hay sobre tu trabajo, pero la prensa en muchos casos nos ha confesado que no pueden hacer un artículo acorde al éxito obtenido porque no se lo publicarían, debido a que tenemos sede en La Habana y el periódico no quiere estimular nuestra posición política. Ese es el precio.

Y el orgullo para mí es obvio, porque no podría vivir en otro país que no fuera Cuba. Yo necesito del afecto, del aire, de la vida, del humanismo, de la picardía y de la fraternidad cubana. Aquí nací y aquí moriré.

domingo, 19 de mayo de 2013

Réquiem por un acuerdo común

Por:   Mikely Arencibia Pantoja


La Declaración Universal de los Derechos Humanos es uno de los documentos más citados en todo el mundo; pero, a la vez, es de los textos menos conocidos en su contenido real y también de los menos aplicados y respetados a escala mundial.

Este documento cuenta de 30 artículos y fue suscrito por la Organización Mundial de Naciones Unidas, considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de la igualdad de derechos de todos los seres humanos.

Una simple lectura a esta Declaración basta para comprender que se trata de un texto ignorado muchas de las naciones que lo suscribieron.

Por  ejemplo, en el artículo tres, se plantea que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad”. No obstante, a esta misma hora mueren miles de niños latinoamericanos debido a enfermedades curables, víctimas de las evidentes desigualdades imperantes.

Burlando la Declaración Universal de los Derechos Humanos también aparece la cúpula del narcotráfico, que espiga su fortuna sobre los cadáveres de millones de personas, incluidos niños, víctimas de los efectos de la droga.

En el quinto apartado se consigna que “nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Sin embargo, ahora vienen a mi mente los palestinos, afganos, kosovares e iraquíes; o los negros que son discriminados y condenados a muerte en Estados Unidos, sin llegar a demostrarles su culpabilidad. Pero, muy especialmente, pienso en los centenares de prisioneros que sufren vejaciones en la ilegal cárcel de Guantánamo.

Otros ejemplos hay por doquier. Está una Europa donde crece sin cesar el número de mujeres que se suman a la prostitución y el de menores que amanecen durmiendo en el metro o sometidos a trabajos rudos e ilegales. O un continente africano donde la esperanza de vida al nacer es apenas de 35 años.

Urge entonces que el acuerdo común llamado Declaración Universal de los Derechos Humanos deje de ser un simple documento de archivo, ignorado e irrespetado, fundamental y contradictoriamente, por muchos de los países de mayores recursos, precisamente los que más alarde hacen de libertad y democracia.
 

miércoles, 3 de abril de 2013

Tercer Mundo: de víctima a victimario

Por Mikely Arencibia Pantoja

La precaria situación de la niñez a escala planetaria es tema recurrente en la prensa de todos los países, aún de aquellos que hacen caso omiso a los llamados de conciencia hechos en los diferentes medios.

Los casos más denunciados son los referentes a los infantes del llamado tercer mundo, porque las naciones ubicadas en esa categoría son las de mayor pobreza en el sentido amplio de la palabra y, en consecuencia, predominan en ellas males como la prostitución, el trabajo infantil, la denominada “esclavitud moderna” –que no por eso deja de ser esclavitud–, el analfabetismo, la drogadicción, el alcoholismo…

Pero resulta muy contrastante saber que muchas de estas alertas son el resultado de investigaciones nacidas en importantes academias de países desarrollados, cuyos analistas dedican años a estudiar el tema, presentarlo y engavetarlo, pues es normal que sus gobiernos, enriquecidos en gran parte a causa de esos descalabros sociales, no mueven un solo centavo en aras de aliviar tan siquiera ese lado triste del universo humano.

Hoy tengo en mis manos un ejemplo elocuente. Se trata de una investigación, dirigida por el Instituto de Salud Infantil de la Universidad de Londres, en la que fueron analizados datos de 45 países en desarrollo y donde una de las conclusiones más arrolladoras fue que 200 millones de niños menores de cinco años no logran su potencial cognitivo en esas regiones, algo realmente “alarmante”, según los estudiosos.

Salió a la luz, además, que alrededor de 219 millones de pequeños viven con impedimentos cognitivos, la mayoría en el sur de Asia y el África subsahariana. Es decir, que hay diferencias importantes entre los niveles de desarrollo actuales de los niños y lo que hubieran podido lograr en un ambiente más adecuado.

Otro resultado pavoroso derivado de la ponencia estima que 99 millones de infantes en edad escolar no asisten a la escuela, y de los que matriculan solo el 78 por ciento logra completar la primaria.

Sin embargo, a la hora de exponer responsabilidades y sugerir acciones, los analistas solo dirigen sus apuntes hacia las familias de los menores y recomiendan “estimular a los niños con programas de juego e involucrar a los padres con estrategias para mejorar su ambiente familiar”.

Por otro lado, lean bien, aseguran los londinenses que “los beneficios pueden ser incluso mayores si se combinan la estimulación psicológica con mejores dietas y mejores cuidados de salud para los menores de cinco años”.

Recuerde amigo lector, que ellos se refieren a escenarios como Haití, Burundi, Jamaica… Por lo que sin minimizar los resultados de tanta teoría, dudo mucho que las familias desposeídas de ese mundo en desarrollo tengan tiempo, recursos o conocimientos para seguir las sugerencias anteriores, si no se les brinda apoyo gubernamental, incluido, por supuesto, la ayuda internacional que bien podría venir del mismo Londres, es decir, de donde partió la investigación.

Los académicos no pueden olvidar la génesis de tanta miseria, algo que se ignora con frecuencia.

Ellos deberían partir sus análisis de una época tan lejana como la conquista y posterior saqueo de estos sitios. Asimismo, sería saludable que tuvieran en cuenta que hoy, en pleno siglo XXI, la situación todavía se agrava debido, entre otras cosas, a la existencia de un mundo desarrollado egoísta que se enriquece del robo de cerebros, el comercio desigual, la fuga de capitales, el tráfico humano, la esclavitud… provenientes, precisamente, de las regiones en desarrollo.

Y en el caso específico de Londres, es pecado olvidar que el Reino Unido es autor directo de las masacres ocurridas en Iraq y que, por consiguiente, mutilan las vidas y los sueños de millones de familias. ¿Acaso esos muertos están incluidos en la ponencia?

Entonces, no dejo de preguntarme por qué no se le da una utilidad real a esas investigaciones que toman cuerpo en el propio vientre de los responsables de tantos siglos de atraso. ¿Por qué, por ejemplo, no se proponen acciones solidarias internacionales como las que emprende Cuba en materias de salud, educación y deporte? Sin dudas, es más fácil echarle la culpa a quien no puede defenderse.

Los progenitores de los incontables niños que, según el estudio, no logran su potencial cognitivo, no son los culpables directos del problema y sí las principales víctimas, y ellos necesitan ayuda no informes.
 

miércoles, 13 de marzo de 2013

A un metro de Chávez
Texto y fotos: Mikely Arencibia Pantoja

Jamás olvidaré aquel 21 de agosto de 2005 cuando fui designado para cubrir como periodista la visita de Hugo Chávez y Fidel Castro al municipio de Sandino, ocasión en que dejarían inaugurada la Villa Simón Bolívar y a la vez transmitirían el programa Aló Presidente.

Se trataba de una comunidad de 150 confortables casas construidas y equipadas por el gobierno venezolano para las familias damnificadas por los huracanes que entonces pasaron por la región más occidental de la provincia de Pinar del Río.

Salimos de madrugada desde la capital pinareña, pues debíamos recorrer unos 80 kilómetros, y no les miento: desde esa hora una interminable fila de personas cubría toda la distancia. Con banderas, pancartas y fotos de ambos dignatarios se aprestaban para recibir al hermano latinoamericano y al líder de la Revolución Cubana.

A un metro estuve de Chávez y me sentí importante y privilegiado. Escuché de primera mano sus análisis y proyectos a futuro y disfruté la forma tan desenfadada con que trataba a Fidel. Sin dudas, entre ambos había una química y una empatía muy singular.

De aquella jornada también me quedó la experiencia de haber trabajado al lado del equipo de prensa del Palacio de Miraflores, algo que me obligó a crecer. Me llamó la atención que en ese momento Chávez se convertía –literalmente hablando– en el conductor de un espacio de televisión y no en un mero presidente dando el estado de la nación.

Por supuesto que tomé muchas fotos. Las que hoy les obsequio son inéditas y espero sirvan para sumarse al tributo infinito que debe rendírsele a un hombre cuya muerte no es cierta.







martes, 5 de marzo de 2013

Chávez: vencedor de la muerte

Por Mikely Arencibia Pantoja

Todos sabíamos que Chávez padecía de una enfermedad poco amable cuyo final suele ser triste, aún así su infinita fe siempre mantuvo despierta la esperanza de que remontaría la muerte. Sin embargo, hoy la realidad muestra a una Venezuela enlutada y a un mundo que acompaña el dolor por el líder que se fue.

Me da por pensar que el mismísimo Dios sintió envidia de él o, mejor, que este lo apreció tan útil a la humanidad que no resistió la necesidad de tenerlo a su lado derecho en la corte celestial. Sí, no tengo la menor duda de que esta fue la razón de su partida.

Entonces, desde este cinco de marzo la muerte de Chávez solo sirvió para inmortalizarlo; para esparcir por el mundo ese espíritu de justiciero incansable que le permitió transformar para bien la tierra de Bolívar y le devolvió los sueños a millones de personas.

De ello pueden dar crédito quienes hoy pueden ver y leer gracias a los programas sociales gestados por él o las familias que hasta ayer se hundían en la extrema pobreza por la falta de empleo, la precaria situación de la salud pública y la carencia de recursos para garantizar una alimentación básica.

En Venezuela se recuperaron los recursos naturales y energéticos, y se frenó la fuga de capitales. De allí nacieron ideas tan brillantes como el ALBA, que permitió un intercambió equilibrado entre los países de la región.

La unidad y el patriotismo también fueron muros que levantó la Revolución Bolivariana y que tienen que permanecer erguidos no solo por una cuestión de principios, sino de lógica elemental para evitar el regreso al pasado.

Soy de los que piensan que llorar hoy puede ser una necesidad del espíritu para canalizar el dolor dejado por su ausencia física; sin embargo, la realidad invita a dar gracias por haber tenido entre nosotros a un hombre de su estatura moral y de un valor inigualable.
 

domingo, 24 de febrero de 2013

Redundancias
Por Mikely Arencibia Pantoja
 
Últimamente he notado que entre los cubanos hay un numeroso grupo que emplea como escudo a la Real Academia de la Lengua Española (RAE) con el fin de justificar su pobreza lingüística.

Y aunque podría citarle un sinnúmero de casos, concentraré mi comentario en aquellos que, frente a una redundancia innecesaria, alegan que la RAE ya aprobó tal o mas cual expresión.

Pero antes deseo dejar sentado algo. Ni por asomo pretendo debatir, determinar o referirme a lo aprobado o no por la prestigiosa Institución; solo quiero invitarlo a reflexionar acerca de la fealdad encerrada en ciertas expresiones, amén de su aceptación o rechazo por los catedráticos.

Por ejemplo, “subir para arriba”, “bajar para abajo”, “caminar a pie”, “salir para afuera” o “entrar para adentro” son frases comunes; sin embargo, nadie negará que cada una carga sobre sí el peso de la redundancia inútil y viciada. Pero no es en ellas donde único se aprecian limitaciones de expresión. Analicemos.

¿Cuántas veces usted ha escuchado o dicho que los “resultados alcanzados fueron tales, tales y tales...” Quizás ignorando que todo lo alcanzado es un resultado.

O cuántas veces ha visto planteado en determinado informe que “en el período de tiempo comprendido entre enero y julio se hizo esto, aquello y lo otro...”

No obstante, si se remite a cualquier diccionario, encontrará que período significa espacio determinado de tiempo que incluye la duración de una cosa, o sea, que al período del informe citado le sobra el tiempo o viceversa.

También es frecuente escuchar que “hace cinco años atrás sucedió tal cosa”; como si al decir “hace” no se estuviera excluyendo el “atrás”.

Pero el colmo se lo oí a una mujer en la tarde de ayer. Ella hablaba orgullosa de cuanto había adelantado su pequeño hijo, que para ilustrarlo utilizó la siguiente expresión: “Fíjate si ha crecido, que ya le salieron los dientes en la boca”... ¡Vaya!, ¿dónde si no?

Tan rico como el idioma español pudiera ser este comentario, lástima que el tiempo asignado ya llega al ocaso. Sin embargo, antes le haré algunas modestas precisiones.

Hablar bien es muy saludable, pues con ello usted gana prestigio, admiración, respeto. Asimismo, en el largo camino que es necesario desandar para aproximarse a esa perfección, se adquiere una vasta educación que abre muchas puertas en el laberíntico mundo del saber.

Adquirir una progresiva cultura del lenguaje será siempre mejor que saberse de memoria lo que está aceptado o no por la RAE, porque aunque la institución permita el uso de algunas redundancias como las comentadas, esas expresiones siempre dejarán entredicha la sapiencia de quien las utilice.

martes, 12 de febrero de 2013

El beso: misterioso placer

Por Mikely Arencibia Pantoja


Esta mañana mientras observaba a dos jóvenes despidiéndose con un apasionado beso sentí curiosidad acerca del misterioso placer que causa ese acto, pues sucede que en apariencias resulta un hecho simple, sin complicaciones pero que, en esencia, proporciona un éxtasis de indescriptible naturaleza.

Entonces me di a la tarea de investigar sobre esa pasión universalmente extendida y encontré tantas cosas interesantes, que sería egoísta si las reservara solo para mi.

Primero aprendí que la historia está llena de leyendas inspiradas en este tema, como la que escribió Daniel Heinsius (1580–1655) donde afirma que “se puede conquistar con la espada, pero se es conquistado con el beso”.

También supe que su existencia resulta tan dominante, que en 1937 el comisionado de la ciudad de Nueva York prohibió besarse en lugares públicos con el ánimo de frenar la epidemia de Influenza que mató a miles de personas y, sin embargo, su campaña fracasó porque la gente prefirió morir antes de dejar de besar.

Por su parte, un interesante artículo de la doctora Silvia Jiménez (reconocida autoridad médica mundial) contradice la llaneza que algunos le atribuyen a ese gesto. Según ella, besar, más que algo simple, es bien sofisticado.

Está demostrado que el beso deviene método efectivo para analizar científicamente los centros de placer cerebrales, ya que con él las personas mezclan los sentidos del olfato, tacto y sabor con la atracción física y las emociones.

Un beso desencadena una serie de reacciones en el cerebro que empiezan por la liberación de químicos naturales llamados neurotransmisores, los cuales -por ejemplo- aceleran el pulso, relajan los vasos sanguíneos y en el caso de las parejas hacen que estas, además, se concentren en el momento y lo disfruten a plenitud.

Al contacto, los labios envían una tormenta de señales eléctricas que son captadas por la parte del sistema límbico, encargado del control de las emociones, y seguidamente entran en el “juego” varios químicos cerebrales como la epinefrina y dopamina que producen euforia y, a su vez, la liberación de otro neuroquímico llamado acetilcolina que lleva los impulsos nerviosos hasta los músculos.

El resultado de lo anterior provoca tal magia que ante la pregunta: “¿Qué piensa usted que es más íntimo, besar o tener relaciones sexuales?”, formulada por William Cane, autor de varios libros que abordan el tema, la mayoría de los encuestados coincidió en que besar es más íntimo, porque no se besa sensualmente a alguien con el que no se tiene la conexión que llevará a la relación sexual.

Pero lejos de su carácter científico, el beso es desde siempre la manera más elocuente de expresar cariño, respeto, admiración y amor por alguien. Es una forma muy segura y efectiva de decirle a los demás todo lo que sentimos sin tener que pronunciar palabra alguna.

martes, 5 de febrero de 2013

El Che y los errores

Por Mikely Arencibia Pantoja

 

“Debemos trabajar por nuestro perfeccionamiento interno como una obsesión casi, como una impulsión constante; cada día analizar, analizar honestamente lo que hemos hecho, corregir nuestros errores y volver a empezar al día siguiente”.

Así pensaba Ernesto Che Guevara sobre la actitud ante los errores, esos deslices que todos los humanos cometemos, pero que no todos somos capaces de reconocerlos y rectificarlos.

Y como el pensamiento de este argentino, cubano y universal hombre siempre es recurrente, vale un vistazo al tema, analizado por él con singular objetividad.

Jamás ninguna sociedad tuvo que espigarse en un entorno tan difícil como el que rodea a la cubana, donde sus ciudadanos están obligados a desarrollarse en medio de presiones externas que, lejos de empequeñecerse, crecen.

En semejante contexto la comisión de errores pudiera justificarse, pero aunque algunos sean justificables, más importante que eso es impedir que el error se repita, decía el Che.

Dejó claro, además, que resulta absurdo concebir que en la construcción socialista no se cometan errores. Sin embargo, planteó que “el ejercicio continuado de la autocrítica hace avanzar al individuo por el promisorio camino de la formación del hombre nuevo”.

El pensamiento de este amigo de todos los que aman la libertad y la justicia, abarcó también el papel educativo que desempeña un correcto ejercicio de la crítica.

En tal sentido, durante su primera reunión nacional de producción al frente del Ministerio de Industrias de Cuba, señaló la necesidad de que “el pueblo sepa exactamente cuáles son los problemas que hay, que no todo es belleza, que no todo es efectividad (...) y que lo único que nos salva es nuestra decisión, cada vez que hay un error, de resolverlo, de nunca tapar los errores y tratar de que no se produzcan más, para alcanzar la meta fundamental de la Revolución, que es la dignificación del hombre”.

Asimismo, llamó a estar siempre atentos y a transformar la lucha contra las equivocaciones en una formidable escuela, forjadora de una nueva moral.

Hoy los razonamientos del Guerrillero Heroico, expresados en ese modo peculiar de ver el presente y avizorar el futuro, aún iluminan el camino escogido por los cubanos. Todavía su alma de rebelde se mantiene en vilo y el diario que nos legó sigue abierto, alimentándose con la historia de cada persona digna.

domingo, 27 de enero de 2013

Martí, fuente inagotable de inspiración

Por Mikely Arencibia Pantoja

 


Este 28 de enero se cumplen 160 años del nacimiento de José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, el Apóstol, el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada en 1953 y, en resumen, el Maestro de todos los cubanos.

Y durante la celebración de la efeméride estaremos nuevamente acompañados por las ideas inmortales de quien más taladró a los latinoamericanos con la objetividad de su pensamiento.

Tal fue así, que hoy Martí aún anda posado en el alma de las personas dignas, es fuente de inspiración para encendidos discursos, trascendentales investigaciones y hasta en el diarismo coloquial de los humanos.

También está en las escuelas, en las casas de cultura. Anda erguido dentro de las fábricas, descubierto entre los surcos y fertilizado en el pecho de los jóvenes que levantan el presente y forjan el futuro.

Se resiste con justificada voluntad al pasar de los años, supera la muerte y es encarnado por cada “pino nuevo” que habita en la Mayor de las Antillas.

Su pensamiento antimperialista, humano y patriótico aquí se conserva como el mejor de los patrimonios, y este sirve de inspiración para enrumbar a la especie humana, como se manifiesta –por ejemplo– en los programas que lidera la Revolución Cubana en aras de conseguir la máxima de “ser cultos para ser libres”.

Sin ser Dios fue profeta, un joven que se adelantó a su época para predecir el futuro, alertar sobre sus consecuencias y sugerir el camino adecuado.

Su infatigable pluma se deslizó por miles de cuartillas que hoy son consulta obligada para todos y su ardiente verbo caracterizó las oratorias con las que convocó a la unidad como la vía más factible para encontrar la independencia.

Lo dicho no es poesía ni prosa con pretensiones de ser bonita. Es simplemente realidad, pues entre su infinidad de virtudes, nuestro Apóstol posee el don de estar, a la vez, en todas partes.

miércoles, 16 de enero de 2013

Unas letras en defensa de otras letras

Por: Mikely Arencibia Pantoja

Entre los tantos legados útiles ofrecidos por nuestros antepasados están, sin la menor duda, las bibliotecas, almacenes de sabiduría universal que hoy suelen ser desdeñados por determinados grupos de personas que se dejan acunar hasta el embobecimiento por el desarrollo de tecnologías como la multimedia e Internet.

Y aunque reconozco que ambas son en verdad fascinantes, solo me resisto a la idea de que un día la irracionalidad pueda darle sepultura a una herencia tan milenaria, donde se atesora parte de la historia de la humanidad.

Es cierto que actualmente el comercio de textos editados en soporte digital es cada vez más creciente, pues facilita múltiples ventajas al disponer en muchos casos, por ejemplo, de visitas virtuales, fotos tomadas en ángulos de 360 grados y explicaciones audiovisuales.

Sin embargo, ninguna comodidad, por excelsa que parezca, podrá echar a un lado la importancia que revisten las bibliotecas en la formación integral de los hombres.

Y no hablo de ir contrario al desarrollo. No se trata de renunciar a las facilidades que ofrece la versión digital de cualquier libro ni de poner en dudas los valores de este moderno sistema, sino de comprender que la lectura no puede ser privilegio de unos cuantos, porque, ¿qué quedará para los millones de seres que jamás han oído tan siquiera la palabra “computadora” o que a sabiendas de su existencia no tienen acceso a ella?

Todo lo contrario, la lectura debe ser, tiene que ser, una puerta abierta sin discriminación, sin que medie o importe el lugar que ocupen los individuos en la sociedad y sin que el dinero sea pasaporte para franquearla.

Entonces, me siento feliz al saber, por ejemplo, que en Cuba se desarrolla anualmente la Feria Internacional del Libro y que esta llega hasta los lugares más intrincados, o al conocer que aquí hay más de 300 bibliotecas públicas, sin contar las que se hallan en centros de trabajo y estudios, o hasta en las mismas prisiones, donde la condición de recluso no veta las oportunidades de recibir instrucción.

Se trata de que en la Mayor de las Antillas se sabe combinar lo útil con lo bello, al favorecer la apertura de estas instituciones culturales, remodelar las existentes, proveerlas de nuevos ejemplares y reactivar la industria editorial, al tiempo que se promueve y facilita el aprendizaje de la computación.

Sin dudas, lo más sabio en medio del galopante modernismo.